Según difundió The New York Times, la fiesta de divorcio de Charlotte Eulettes incluyó una ceremonia de rebautizo, en la que su madre simbólicamente le devolvía su nombre de soltera.
(por eso más vale quedarse desde siempre con el propio apellido desde el principio)

En la fiesta de Andrew Marks 80 invitados comieron comida de la Polinesia y bailaron al ritmo de su CD Divorce Mix. Los amigos le hicieron algunos regalos jocosos, entre ellos una efigie “voodoo” de su ex mujer.
(Lo que hay que ver)

Dan Savage de Seattle, editor de The Stranger, organiza desde hace ocho años un fiesta cada 14 de febrero en el cual los divorciados, separados o despechados pueden destruir objetos que pertenecían a sus ex parejas. Don, humildemente afirma: “Uno se encuentra en una habitación llena de gente que está soltera y enojada y busca un desquite sexual —dice Savage—. Es genial”.

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